Animal Spirits & Media Spirits

El origen de este blog está en la lectura de Animal Spirits. Cómo la psicología humana dirige la economía, de George A. Akerlof y Robert J. Shiller. La obra no es precisamente una novedad bibliográfica. Publicada hace ya un año por Princeton University Press, el trabajo de Akerlof y Shiller ha recibido una gran atención en medios académicos y periodísticos. De hecho, el Financial Times eligió el libro como uno de los diez más importantes de 2009, por su capacidad para analizar la actual crisis financiera y económica desde una óptica heterodoxa. La gran noticia era que dos de los economistas más respetados del momento, George A. Akerlof –Premio Nobel en 2001- y Robert J. Shiller –uno de los analistas más lúcidos de las crisis financieras, y sin duda también “Nobelable”- abrazaban definitivamente los postulados de la “behavioral economics” (esa especie de “psicoeconomía” que tanto éxito ha tenido desde el Nobel de Daniel Kahneman) para explicar la actual crisis, y como base de propuestas de política económica novedosas y sugerentes. De fondo, planteaban una nueva forma de entender la gestión de la macroeconomía, con un renovado papel de la acción pública, ante los comportamientos “animales” –no precisamente racionales, en el sentido de la economía clásica- de los comportamientos colectivos.

El libro posee un indudable interés desde el punto de vista económico, pero lo que yo propongo es su relectura desde el punto de vista de la comunicación. A lo largo de toda la obra, Akerlof y Shiller destacan –de forma expresa, y también implícita- la gran importancia de los fenómenos de comunicación para entender ese comportamiento, poco manejable desde postulados racionales, de los “animal spirits” keynesianos. Los autores no sólo dedican un capítulo, el quinto, a destacar la importancia de las “historias”, de los relatos, en la evolución de la economía –en la dinámica de los ciclos, en el funcionamiento del “multiplicador de la confianza”, o en fenómenos como el de la “ilusión monetaria”-, sino que a lo largo de toda la obra se hacen eco de cómo los medios, en distintos momentos históricos, han sido capaces de percibir mejor que los propios economistas la especial sensibilidad pública ante la coyuntura económica. En un pasaje del libro, al hablar de cómo los economistas no han sido capaces de introducir en sus modelos estos fenómenos, llegan a afirmar: “Ya nunca más se entenderá que los relatos tan sólo explican los hechos; ellos son los hechos”.

A la luz de la “historia” que está construyendo la prensa internacional –The Economist, Financial Times, Wall Street Journal, etc- sobre el proyecto económico de España, no les vendría de más a nuestros dirigentes echar un vistazo a la obra de Akerlof y Schiller. Y que seguidamente, junto a las medidas de austeridad -que acabarán imponiéndose por la presión de los organismos y agencias internacionales-, se piense bien qué nueva “historia” creíble, y positiva, se va a tratar de contar a la opinión pública internacional.

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