Matar al mensajero

Pasado el chaparrón de las malas noticias internacionales de los últimos días sobre el estado de la economía española, y ya con la tranquilidad que parece dar un tiempo más escampado, se empieza a deslizar en la opinión pública la idea de que buena parte de la inquietud que se ha generado sobre nuestra Economía es responsabilidad de los medios de comunicación. Sobre todo, de los internacionales, chivo expiatorio magnífico, porque están “lejos”. O dicho de otra forma, si hay que sacrificar a alguien, matemos al mensajero.

Eduardo Martínez Abascal, en “Profetas de catástrofes… sin datos” (Expansión), resume la situación, refiriéndose a los medios anglosajones y a su acrítica difusión de ciertos juicios de expertos, con estas palabras: “Todos han dado opiniones de lo mal que nos va y de lo peor que nos va a ir, pero no han dado ni un dato (o yo no los he visto en la prensa). Y también es llamativo que hace dos años, los mismo medios hablaran del milagro español, y ahora somos el último de la cola. Lo más probable es que ni antes éramos tan fuertes ni ahora somos tan malos”.

De fondo, la misma idea que Víctor de la Serna exponía ayer en su artículo en El Mundo titulado “Leyenda Negra, 2010”. Decía el columnista del periódico que sólo la “evidencia de la catástrofe económica les ha hecho cambiar a esos diarios al fin su discurso”, citando sobre todo al Financial Times, después de que durante seis años “le bailasen el agua a Zapatero de forma penosamente zalamera”.

En resumen, queda la idea de que esos medios (supongo que los más directamente implicados son el Financial Times y The Economist, ya que el Wall Street Journal en general ha dado “caña” a los socialistas) son un tanto indocumentados y bastante chaqueteros. Y ése es un factor importante para entender la gran alarma actual, como, por supuesto, quiere hacer creer el ejecutivo.

Sin la intención de “salvar al mensajero” por salvarlo –siempre en los medios económicos hay un poco de “prophets of gloom” y otro poco de “prophets of boom”, como lo hay también en la actuación de la sociedad, y de los responsables y expertos económicos-, creo que en esta ocasión la acusación no es justa. Es un hecho que The Economist y el Financial Times acogieron muy positivamente el primer mandato de Zapatero, en el que la economía española siguió mostrando, por inercia, los “rasgos milagrosos” –de “Economía de Champions”- que casi nadie ponía en entredicho. Pero es igualmente cierto que estos dos medios, específicamente, fueron cada vez más críticos con su política económica conforme se acercaba su segundo mandato. Sólo dos muestras, dos datos, para apoyar esta afirmación.

Coincidiendo con el año electoral, ese del enfrentamiento entre dos visiones de la situación económica simbolizadas por el debate entre Pizarro y Solbes, The Economist publicó una extensa Survey sobre España, repleta de datos, cuyo título no dejaba lugar para la duda: “Spain. The Party’s Over” (España. Se acabó la fiesta). Un año antes, en 2007, había publicado varios artículos en los que, jugando con la idea de “The pain in Spain” (“El padecimiento en España”), se afirmaban cosas como la siguiente: “Hay claros signos de que el boom que ha durado catorce años llega a su término. La única incógnita es saber cuál de las burbujas estallará”.

Para entonces, algo parecido había sucedido también con el análisis del Financial Times sobre la economía española. Quizá por ello, es bueno recordar cómo en uno de los debates televisados entre Zapatero y Rajoy, en la última campaña electoral, el candidato del PP citó precisamente al diario británico –el único comentado en toda la discusión- para apoyar su visión crítica sobre la incapacidad del Presidente para aceptar y afrontar los problemas estructurales de la economía española. Decía literalmente Rajoy:  “El vencedor de las próximas elecciones se va a pasar los próximos cuatro años poniendo orden en un estropicio sin precedentes en la moderna historia de España. Nos esperan cinco años de crecimiento cero. (…) No lo dogo yo. Lo dice el Financial Times”.

Así pues, seguramente, como se comenta en el artículo citado de Expansión, ni antes la economía española era tan fuerte, ni ahora la situación es tan crítica. Pero no parece muy justo cargar el peso de la responsabilidad de la creación de la pasada euforia y de la actual alarma sobre los medios internacionales. Más bien habría que buscar esa responsabilidad en discursos retóricos  como el de la Economía de la Champions, o  el de los conjuros internacionales para desprestigiar a nuestro país.

Rajoy y el Financial Times, 2008 (min. 1:40)

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Una respuesta a “Matar al mensajero

  1. Se parece más de lo que creía, los temas económicos a los temas de deportes (fútbol) en los medios de comunicación. Cuando les da por un tema, no paran. Ahora todos a hablar de Grecia.

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