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Robert J. Shiller, las finanzas y los medios de comunicación

Robert J. Shiller no ha sido finalmente el ganador del Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel (el Nobel de Economía 2012). Su candidatura -recurrente desde hace algún tiempo- tendrá que seguir esperando.

Sin embargo, su recuerdo en estos últimos días, con motivo de la elaboración de innumerables listas de Nobelables, me ha hecho pensar en sus contribuciones académicas. Con Nobel o sin Nobel, Shiller será recordado por sus indudables aportaciones al campo de la interpretación psicológica del mundo de las finanzas. También, por haber sido uno de los pocos economistas prestigiosos que durante años alertó sobre las burbujas, primero la tecnológica en torno el cambio de siglo, y después la inmobiliaria, que finalmente desencadenó las crisis financieras y económicas que nos azotan desde 2008.

Pero hay un mérito que quizá pase inadvertido: el mérito de ser uno de los primeros economistas que ha hablado abiertamente de los medios de comunicación, como instituciones claves para entender el comportamiento de las economías y de los mercados. Haciendo honor a la metáfora keynesiana de los animal spirits –título que daría lugar al delicioso libro publicado en 2009 junto a George A. Akerlof-, casi desde sus primeros trabajos Shiller ha reconocido la importancia de la difusión de ciertas opiniones económicas para entender comportamientos racionales, y no tan racionales, en los mercados. Y en especial, aquellas opiniones e ideas distribuidas masivamente por los medios. Ya en 2000, su famoso libro Irrational Exuberance incluía un capítulo dedicado a “The News Media”, publicado posteriormente bajo el título “Exuberant Reporting: Media and Misinformation in the Markets” en la Harvard International Review (23, 1, 2001).

Pero quizá la referencia de Shiller a los medios que más actualidad pueda tener en estos momentos es la que abría su famoso artículo “Is There a Bubble in the Housing Market?” (Brookings Papers on Economic Activity, 2003, 2, 299-362). Este trabajo, escrito con Karl E. Case, es citado a menudo como uno de los más serios avisos sobre la crisis inmobiliaria que finalmente se desencadenaría, unos años después, en 2007. Lo que se ha contado menos, y quizá sea bueno recordarlo –teniendo en cuenta las acusaciones que se han vertido sobre la incapacidad de los medios para alertar de esta crisis-, es que el artículo empezaba así:

Is There a Bubble in the Housing Market? The popular press is full of speculation that the United States, as well as other countries, is in a “housing bubble” that is about to burst. Barrons, Money magazine, and The Economist have all run recent feature stories about the irrational run-up in home prices and the potential for a crash. The Economist has published a series of articles with titles like “Castles in Hot Air,” “House of Cards,” “Bubble Trouble,” and “Betting the House.” These accounts have necessarily raised concerns among the general public. But how do we know if the housing market is in a bubble?

Por lo visto, la “full speculation” de los medios estaba más cerca de la realidad que la mayoría de las previsiones de los expertos (quizá, a excepción de unos pocos, como el propio Shiller). De hecho, en esa ocasión, quizá el ruido de los medios no fue suficiente; quizá su historia sobre la burbuja no estuvo bien contada, y no se convirtió en una de esas historias que, según Shiller, pueden acabar condicionando la realidad.

Shiller se ha ocupado más de aquellas ocasiones en las que ese ruido de los medios, sobre todo en momentos de boom, contribuye a crear un clima de optimismo exacerbado y de especulación bursátil. En torno a la crisis bursátil de las puntocom, en Irrational Exuberance (2000) escribía:

The role of the new media in the stock market is not, as commonly believed, simply as a convenient tool for investors who are acting directly to the economically significant news itself. The media actively shape public attention and categories of thought, and they create the environment within which the speculative market events we see are played out.

De forma más general –y lo sabemos bien en España, con motivo de la actual crisis y la imagen proyectada por los medios extranjeros- Shiller ha recalcado siempre la importancia de las “historias”, de las “narrativas” que sobre las crisis, los países, los fenómenos económicos, etc. se van asentando en la opinión pública. Y lo ha hecho a contracorriente, reconociendo que ese no es un factor habitualmente tenido en cuenta en los análisis de sus colegas economistas. En Animal Spirits (2009) Shiller y Akerlof escriben:

It is generally considered unprofessional for economists to base their analyses on stories. On the contrary, we are supposed to stick to the quantitative facts and theory –a theory that is based on optimization, especially optimization of economic variables. Just the facts, ma’am. There is good reason to be careful about the use of stories. The news media are, after all, in the business of creating stories that people would like to hear. Thus there is a tendency toward overexplanation of economic events. Just look at the stories offered by pundit after pundit on a slow news day when stocks have moved by a fair amount. Thus economists are rightly wary of stories and of the reality they seek to define.

But what if the stories themselves move markets? What if these stories of overexplanation have real effects? What if they themselves are a real part of how the economics functions? The economists have gone overboard. The stories no longer merely explain the facts; they are the facts”

Seguro que Shiller, con Nobel o sin Nobel, seguirá en el primer plano del pensamiento económico, haciéndose preguntas y ofreciéndonos reflexiones tan importantes y sugerentes como éstas. Afortunadamente, en la tradición de otros worldy philosophers a lo largo de la historia –desde Ricardo hasta Keynes, y desde Adam Smith hasta Friedman-, y en consonancia con ese papel especial que le concede su pensamiento a la generación de opinión pública económica, Shiller no sólo seguirá escribiendo para expertos. Lo seguirá haciendo también –quizá ahora más, si cabe- en las páginas del New York Times (como columnista regular de “Economic View”), en la web Project Syndicate (imprescindible lectura, su último artículo “The Narrative Structure of Global Weakening”) y en colaboraciones en muchos otros medios de comunicación.

Presentación en España de su último libro “Finance and the Good Society” (Septiembre de 2012)

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